Las venganzas de los politicos, tambien en Uruguay

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Se supone que un político es un representante del pueblo, que actúa para tratar hacer realidad los deseos de sus votantes, tristemente en la mayoría del mundo esto no es así, en Uruguay también. Aquí también los políticos favorecen sus propios intereses y lo que es más grave, toman decisiones contrarias a las de los oponentes solamente para dejar claro quien es el que manda.

Toda persona con un par de dedos de frente sabe que los cambios políticos son a medio o largo plazo, éstos además generan grandes cambios sociales a todos los plazos, ¿qué sentido tiene que cada partido político destruya lo que el anterior construyó?

Este sucede con multitud de decisiones y de leyes, como no podía ser de otra manera, también con la legalización de la marihuana promulgada el año pasado por el presidente Jose Pepe Mujica. El opositor Luis Lacalle Pou acaba de prometer que él derogará la ley en cuanto acceda al mandato. ¿No estaríamos en un mundo mejor sin tanta destrucción? ¿A qué viene este ansia de derogar la ley de la legalización de la marihuana en Uruguay? parece que son, una vez más, las puras venganzas de los políticos.

La legalización de la marihuana en Uruguay

Esta ley no se ha tomado después de una pequeña deliberación, esta ley está fundamentada en una sólida base de fracasos del anterior enfoque de la «guerra a las drogas», el cual ha demostrado ser completamente ineficiente, durante décadas.

La legalización de la marihuana es un plan no para dar barra libre a todo el mundo, se trata de una ley paternalista que trata de reducir los riesgos lo máximo posible para los consumidores.

El otro pilar que sustenta esta ley es acabar con el narcotráfico, ya que legalizando no tiene sentido comprar la marihuana a un narco que ofrece calidad muy variable sin control, posibilidad de riesgo sanitario y precio más caro.

Destrucción es el estilo de la guerra

Pero que podemos esperar de los prohibicionistas, gente por lo general obtusa, que entiende que las personas son meros sacos de carne sin voluntad que no pueden reprimir sus instintos básicos, y claro, estando la marihuana libre, todo el mundo va a dejar de atender a sus familias y sus trabajos para consumir a destajo.

Esta gente se deben creer «seres especiales», en posesión de la verdad absoluta, ya que sólo su opción es la buena, aunque se haya demostrado durante décadas como hemos comentado, que la guerra a las drogas ha fracasado. Y esto es así porque su principal promotor, Estados Unidos, así lo ha reconocido también, pero esto parece que no le vale al señor Lacalle.

A él lo único que parece valerle es el discurso populista de toda la vida, consignas básicas para tratar de congregar al electorado menos informado y más conservador del país.

Un horizonte más amigable

Desde Experiencia Natural esperamos que un día, no muy lejano, por fin los políticos, diferentes a los de ahora, empiecen a darse las manos, para desde ideas que pueden ser diferentes, tratar de acercar posiciones para beneficiar al ciudadano, que es lo que deberían de hacer en su trabajo.

Menos guerrear y más políticas conjuntas duraderas son la garantía de progreso más grande que un país puede tener, y con todos los países en esa onda positiva podemos dar el mayor salto cualitativo que se ha vivido en la historia. Votar a políticos amigables y con ideas constructivas es la forma que tenemos cada uno de nosotr@s de aportar un granito de arena para tener un horizonte más amigable en el futuro, donde las políticas sean siempre un simple canal que facilite un futuro mejor para las personas.

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